Señales del fin de Gobierno de Allende
Allende consideraba que si el golpe de Estado todavía no se
daba, era porque el recuerdo del comandante René Schneider y su doctrina (según
la cual las Fuerzas Armadas deben apegarse estrictamente a la Constitución y
las leyes) los detenía. Sectores civiles opositores, en especial mujeres, se
manifestaron frente a los cuarteles arrojando trigo y maíz, insinuándoles que
eran gallinas.
El Partido Comunista lanzó en consecuencia su campaña «No a
la Guerra Civil».
La violencia callejera se volvió cada vez más intensa,
acercándose a la barrera de los 100 muertos por violencia política durante el
gobierno de Allende. Un nuevo foco de violencia se creó entre el estudiantado
por el proyecto de la Escuela Nacional Unificada (ENU), el que deseaba cambiar
la educación en Chile: de una basada en los valores del capitalismo a una con
valores del «hombre nuevo» del socialismo.
El 17 de abril se inició una huelga en el mineral El
Teniente con motivo de la fórmula de sus reajustes salariales, que alcanzó a
durar 74 días. Tras el estallido de enfrentamientos violentos en las calles la
zona del mineral en huelga llegó a ser declarada zona de emergencia.
El gabinete busco solucionar un nuevo paro de los
transportistas, que acusaban al Gobierno de no cumplir los compromisos
adquiridos tras el paro de octubre, iniciado el 25 de julio. El paro estaba
causando graves problemas de desabastecimiento, que duraron hasta el fin del
gobierno de Allende. El Presidente mismo llegó a anunciar, el 6 de septiembre,
que solo quedaba harina para tres o cuatro días.
El Partido Nacional buscó destituir de manera legal al
presidente usando el artículo 43 de la Constitución, con el fin de llamar
impedido al presidente y convocar a nuevas elecciones.
Durante la noche del 10 al 11 de septiembre Allende discutió
con sus ministros y consejeros un discurso a la nación para convocar a un
plebiscito. En el mensaje anunciaría que daría trámite de urgencia a la
discusión de los proyectos legislativos considerados en las negociaciones con
la DC. Si existía acuerdo para aprobar los proyectos, promulgaría las reformas
constitucionales aún pendientes. Si no se llegaba a un arreglo, se llamaría a
referéndum. Esta convocatoria, pensaba Allende, despejaría la tensión con los
militares.

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